martes, 28 de julio de 2015
La Añañuca
Muchos años antes de la Independencia, el pueblo de Monte Patria, ubicado en la actual provincia de Limarí, se conocía con el nombre de Monte Rey, bautizado de esta manera por los españoles. En este lugar vivía Añañuca, una hermosísima joven que era cortejada por casi todos los jóvenes del pueblo, pero sin que por ello alguno de ellos hubiera sido capaz de conquistar el esquivo y reservado corazón de la muchacha.
El tiempo pasaba tranquilo para esta joven, hasta que un día asomó en el poblado un extraño minero, buen mozo y gallardo, quien iba en busca de un tesoro perdido del cual había escuchado. El minero, al ver a Añañuca, quedó impresionado con su belleza y decidió quedarse en Monte Rey. Con el tiempo ambos jóvenes terminaron por enamorarse mutuamente.
Pero una noche, el joven tuvo un extraño sueño. Un espíritu de la montaña le dio a conocer el lugar exacto donde se encontraba la veta de la mina con al cual tanto había soñado. Y así, sin pensarlo dos veces, el joven minero decidió partir en su búsqueda. Añañuca esperó y esperó a su buen mozo y gallardo minero, sin embargo, él nunca regresó. El espejismo de la Pampa se lo tragó.
La joven vivió sin consuelo hasta que, finalmente, murió de una infinita pena amor. Añañuca fue sepultada por la gente de Monte Rey en un día de fuerte lluvia. Al día siguiente, cuando el sol alumbró; el valle como por arte de magia se llenó de bellas flores rojas, las que hoy se conocen con el nombre de Añañuca, en honor a la joven.
Tsukikuro Yuki
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